miércoles, 20 de febrero de 2019

Postparto e inicio de la lactancia con Lola

Hola!

He vuelto! Aquí tengo a Lola enganchada a la teti y, con una postura propia de contorsionista que probablemente acabe con mi espalda, he logrado además poder escribir en el portátil :)

Hoy os traigo el prometido post del postparto de Lola y el inicio de la lactancia.

mi princesa Leia


El inicio del postparto con Lola ha sido sencillamente alucinante. Si con Bruno me recuperé relativamente rápido, ¡con Lola ha sido tan tan rápido! No sé si ha sido porque internamente sabía que tenía que estar al 100% lo antes posible para poder atender también a Bruno, pero lo cierto es que desde un primer momento he notado mucha más energía y menos molestias que con Bruno (Confesaré que ayuda mucho que Lola duerme infinitamente mejor de lo que dormía Bruno... Bueno, es que Bruno no dormía, jajajaja).

Por ejemplo, los puntos no me han dado la lata para nada (gracias a mi amiga Patricia por recomendarme un jabón llamado Epixelle que ha sido mano de santo), cuando la otra vez me dolían mucho y me tiraban. Aunque sí que he de decir que los entuertos han sido muchísimo más dolorosos! Madre mía! Pero la tripa se me ha quedado más blandurria que después del parto de Bruno (fofa fofa), pero espero que paulatinamente vuelva a su sitio... y aunque esta vez sólo se me han quedado 3 kg pendientes de bajar, no me abrochan todos los pantalones aún... ¡las caderas tardan lo suyo en volver a su sitio!.

Agradezco haberme sentido mucho mejor desde el día 1 porque es cierto que el postparto es un reto cuando además tienes que cuidar de un peque de 2 años y medio y quieres asegurarte a cada minuto de que está bien, de que no está sintiéndose apartado o similar. Han sido muchos días (y siguen siendo) de contar cuentos con Lola en el pecho y Bruno acurrucado al otro lado... de hacer puzzles sentada en el suelo con dormida Lola en el fular... de dormir los cuatro en la cama, con Lola a un lado y Bruno acurrucado al otro, entre Lucas y yo... de ir a parques de bolas y hacer un montón de planes especiales pensados para Bruno... En resumen, de acostumbrarnos los cuatro a ser una familia de cuatro. Está siendo cansado, claro, pero a la vez no podríamos ser más felices.

Ah! Pero lleguemos a la lactancia.

Como sabéis, con Bruno tuve una lactancia maravillosa que duró 22 meses. 22 meses en los que no tuve una sola grieta o problema (sólo dos perlas de leche muy dolorosas pero puntuales ya muy al final de la lactancia). 22 meses de lactancia sobre ruedas que acabó de forma muy tranquila también al poco de quedarme embarazada de Lola.

Y entonces nació Lola. Ay amigo! Yo pensaba que todo iría bien, aunque pronto le dije a Lucas que no recordaba tantísimo dolor con Bruno. Pensé que era quizá de las hormonas del parto... pero a los 4 días vi que Lola regurgitaba un poquito de sangre... Ay ay... Sabía que eso era signo de grietas... miré mi pecho (sí, no se me había ocurrido mirarlo, es que no me había dado ni tiempo) y vi que tenía heridas en ambos lados, como grietas horizontales, una cosa muy rara. Y el dolor... qué DOLOR. Cada vez iba a peor. Era como que me clavaran cuchillos cada vez que se enganchaba. De hecho, algunas noches se me caían las lágrimas, ¡no podía ser normal!

Así que escribí a mi querida Alba Padró, la asesora de lactancia más absolutamente increíble que hay en este mundo, y empezamos a ver qué estaba pasando. Por un lado, me dio las recomendaciones para curar las grietas y por otro, empezamos a ver cómo solucionar el problema: Lola se estaba agarrando mal.

Las grietas se fueron cerrando rápidamente siguiendo sus consejos (no aplicar ninguna pomada, dejar al aire la zona siempre que fuera posible, secar siempre con papel y no con una toalla...). Pero aún así yo veía que algo no iba bien... Aunque hicimos cambios de postura y de agarre y ya no sentía tanto dolor, me parecía que Lola no hacía tantas cacas como Bruno y que no eran del mismo color... El pis también me parecía que estaba más concentrado... ¿Qué estaba pasando?

Mis temores se confirmaron cuando después de más de una semana vimos que Lola no había subido nada de peso tras la bajada posterior al parto. Al agarrarse incorrectamente no estaba mamando suficiente (además de que se quedaba dormida en todas las tomas pese a todos mis esfuerzos) y no llegaba a la parte más grasa de la leche (de ahí que las cacas fueran más verdosas que amarillas). Llorando (porque me agobio enseguida y se me juntaron las hormonas y todo) le escribí de nuevo a Alba y además fui a ver al pediatra al hospital (Rafael Montero, del Vithas también, otro amor de persona y un 10 de pediatra). Rafa me tranquilizó y me animó a seguir 100% con lactancia materna como yo quería. La recomendación de ambos fue la misma: sacarme leche después de las tomas para poder darle un poquito de apoyo a Lola y mientras tanto intentar corregir aquellos problemas de postura que estuvieran haciendo que no mamara correctamente.

Ya, sé que habrá quien diría: "Pues qué tontería mujer, le das unos biberones de leche artificial para que coja peso y punto". Vaya por delante que respeto a todas las madres que dan biberón, me parece que lo importante es siempre que la madre y el bebé estén bien, y que cada madre tiene derecho a decidir en ese aspecto.  Pero yo soy una firme creyente en los beneficios de la lactancia materna y además para mi la lactancia de Bruno fue muy importante y quería (y quiero) repetir con Lola. No os podéis imaginar lo que he llorado estos días con este tema y el agobio que he tenido.

Desde ese día me sacaba leche cuando acababa Lola de mamar, para obtener la parte más grasa de la leche que ella se estaba perdiendo. Después de cada toma le daba lo que había sacado en la anterior con la técnica dedo-jeringa. Además, seguimos viendo con detalle la postura de Lola y su agarre hasta que dimos con todos los problemas.

Y qué decir. Que ha sido como un milagro. Inmediatamente Lola empezó a coger peso, mi pecho también comenzó a estar más lleno y sus cacas y pises recuperaron la normalidad. Además, gracias a Alba conseguí dar con las posturas que le van bien a ella y a mi pecho. Tras varios días de echar horas y horas en el sofá dando y pecho y sacándome leche y dándole después la leche como suplemento, así en bucle, y con mucha angustia, quedó claro que estaba cogiendo peso y así fuimos reduciendo paulatinamente el suplemento de mi leche hasta quitarlo.

Ahora mismo sigue subiendo peso como un tiro y yo no podría estar más feliz :)

Os cuento todo esto porque creo que puede servir como rayo de esperanza a todas esas mamis que quieren dar pecho y que encuentran dificultades. Mirad lo que me ha pasado a mí, ¡y eso que tenía 22 meses de experiencia! Cada lactancia es un mundo y si notáis que algo no va bien, ¡pedid ayuda!

Mis consejos son dos: llegar al momento de la lactancia habiendo leído MUCHO sobre el tema (quien te diga que es instintivo te miente) y, si hay problemas, contactar con una asesora de lactancia lo antes posible para solucionarlos. Además, buscar un pediatra afín y que apueste por la lactancia materna es también importante :) Como libros de lectura obligada yo os recomiendo el de Carlos González ("Un regalo para toda la vida") y el de mi querida Alba Padró ("Somos la leche"). Y luego además la APP para el móvil Lactapp que es SÚPER ÚTIL. Además de tener muchísima información tiene la opción de registrar las tomas, las cacas... Yo por ejemplo la he usado para anotar todas y cada una de las cacas que hacía Lola, para saber si aumentaban en número y también si el color era el correcto. Es friki total pero ha sido súper útil para ver su evolución.

Bueno, no me alargo más, que ya ha sido intenso.
Vuelvo pronto por aquí :)

Un beso fuerte!

Alma



viernes, 8 de febrero de 2019

El parto de Lola

Hola!

El pasado día 22 nació Lola en el Hospital Vithas Pardo de Aravaca y, como os prometí, aquí está el relato de cómo fue todo.

Me ha costado sacar el ratito pero lo he conseguido!

Os pongo en antecedentes :)

El día 19 había cumplido 39 semanas y, pese a que llevaba varias semanas dilatada y con el cuello parcialmente borrado, yo no notaba ni contracciones ni nada. Me notaba pesadísima (¡¡menudo fin de embarazo lleno de achaques!!) y tenía calambres en la cadera pero poco más.

De hecho, estaba bastante agobiada ya que no sabía cómo iban a ser las contracciones de parto cuando llegaran y me daba miedo equivocarme e ir al médico por una falsa alarma (o considerar que eran una falsa alarma y dar a luz en casa! jajaja).

Ya, ya sé que era mi segundo parto, pero con Bruno rompí aguas en casa (sin haber notado una sola contracción) y con él no empecé a notar las contracciones hasta que me pusieron oxitocina varias horas más tarde en el hospital. Así que no tenía ni idea de cómo sería la sensación si es que me ponía de parto sin romper aguas previamente.

Total que el lunes por la tarde-noche empecé a notar que se me ponía rígida la tripa, pero poco más. Y esa madrugada, que había cumplido 39+3 (a Bruno lo tuve también de 39+3), me levanté a hacer pis y tuve dos contracciones brutales que me dejaron doblada. Pero después, nada. Así que me volví a la cama...

Media hora más tarde... otra vez una contracción brutal. Y luego otra vez. Y cada vez más seguidas. Así que a las 6 de la mañana avisé a Lucas de que me parecía que quizá era el día (Lucas no se agobió mucho, la verdad, se quedó frito otra vez! jajaja), me duché tranquilamente (porque luego con Bruno iba a ser imposible) y me volví a meter a la cama a esperar que despertara Bruno para ir a la escuela. Y me quedé frita, jeje.

Cuando desperté a las 8 las contracciones eran mucho más regulares, cada 6-7 minutos o así. Preparamos a Bruno para ir a la escuela y mientras me descargué una app de esas para ver cada cuanto venían las contracciones y cuánto duraban. Lucas le acercó a Bruno y en casa yo fui viendo que empezaban a ser cada 5 minutos y muy regulares. Avisé a mi querida Cristina (mi ginecóloga que es un sol) y a mis padres y cuando volvió Lucas... ¡¡nos fuimos a pasear al perro!! jajaja. Por eso muchas me escribisteis diciendo: "¡¡Pero si estabas paseando al perro!!". De hecho Cristina lo vio y me escribió y me dijo: "¡¡Pero qué haces paseando al perro!!" jajajajaja.




Efectivamente. Pero la cuestión es que quería ver si eran regulares, no quería ir al hospital y que no fuera realmente necesario. Así que finalmente a las 10:30, tras pasear a Leadville y ver que cada vez iban a más, salíamos hacia el hospital.

A las 11 y poco estábamos en el Hospital Vithas Pardo de Aravaca y me admitían por urgencias. ¡¡Justo estaba Ainhoa, la matrona que me atendió con Bruno!! Pasé a la sala de dilatación y la verdad que las contracciones eran todavía súper soportables. Hablamos con mis padres, que recogerían a Bruno de la escuela a las 13.30 y le traerían cuando naciera Lola. Llegaron Cristina y Chema, mis ginecólogos, y estuvimos charlando con ellos también bastante rato. Me sentía muy bien y el dolor de las contracciones era muy soportable.

Pasado un tiempo Ainhoa me rompió la bolsa para ir "animando la cosa" y cuando estaba de unos 5cms llegó el anestesista para ponerme la epidural. Sinceramente, yo esta vez no quería ponérmela, ya que tuve muy mala experiencia con Bruno (me acabaron pinchando 3 veces y no consiguieron que me hiciera bien efecto ya que la anestesia se "salía" de su sitio). Y es que, aunque parece genial poder parir sin dolor, en mi caso con Bruno había sido un verdadero suplicio el que me pincharan 3 veces y además con él no me había quitado el dolor hasta justo el expulsivo donde por fin me hizo efecto, aunque sólo parcialmente, ya que tuve muchísimo dolor de espalda y riñones, y siempre me quedé con la duda de si me dificultó empujar.

Pero el anestesista me prometió que esta vez iría bien y el pobre Lucas estaba tan preocupado porque yo pasara mucho dolor que me empecé a agobiar... empecé a pensar que quizá no lo podría soportar y finalmente cedí. Así que me pincharon y...

Jejeje.

Nada.

Otra dosis.

Nada.

Otra dosis.

Ups.

Nada de nada. Ni un adormecimiento mínimo.

Las contracciones cada vez más brutales y yo respirando y oyendo música, jejeje. De hecho, me levanté a hacer pis al baño, y mi matrona estaba atónita. Decía: "Es la primera vez que veo alguien con 3 dosis de epidural que pueda levantarse y caminar". De hecho, lo bueno fue que eso me permitió ir cambiando de postura para aguantar mejor. Estuve un rato con el fitball. Y dolía, ¡¡madre cómo dolía!!

Total. Que ya dilatada de 8cms y sin haber notado ni rastro de epidural vino otra anestesista y me sacó el catéter y me dijo que estaba como retorcido o algo así (exactamente lo que me dijeron con Bruno). Vaya, que mi espalda no está hecha para recibir epidurales. Por lo visto algo pasa con mi espalda y el catéter cuando lo introducen, que la anestesia se sale por donde no es y me hace 0 efecto.

Me volvieron a pinchar en otro punto, ya dilatada de 8cms, y noté cierto adormecimiento en el vientre, bastante leve pero al menos un cierto alivio, pero la "zona de salida" (por llamarlo finamente, jejeje, cada vez me dolía más). Notaba muchísima presión. Pronto empezaron ya a decirme que empujara, que Lola estaba a punto, y yo iba cambiando de posición para poder empujar y por alguna razón me empezó a doler muchísimo la zona de los riñones, estaba hasta asustada. ¡¡Me dolía todo!!

Y pasamos al paritorio porque dijo Ainhoa que si esperábamos más iba a tener a Lola en dilatación! Así que empecé a empujar... y DIOS. En el momento en el que Lola empezó a salir me di cuenta de que claramente la epidural no me había hecho nada de efecto. Si habéis visto una película de esas en las que dan a luz gritando a lo bestia... Pues así fue (Lucas aún se pone blanco al recordar mis gritos).

En 9 minutos tras entrar al paritorio había nacido Lola, yo gritando como una loca, en la que ha sido la experiencia más BRUTAL que he vivido jamás. Fue una sensación bestial, como si me fuera a partir en dos, pero a la vez notaba perfectamente cómo iba saliendo Lola, su cabeza, todo! Fue terriblemente doloroso, como nada que haya experimentado antes, pero sencillamente espectacular.  Qué emoción!!! Y fue tan rápido, que no me lo podía creer cuando me dijeron, ¡ya ha salido la cabeza! Y luego me animaron a incorporarme y, como con Bruno, fui yo la que la saqué! Qué maravilla! Se me caían las lágrimas y sólo podía decir: "Mi Lolita mi Lolita!!". Eran las 16:40 de la tarde y Lola estaba ya en mis brazos.


Me impactó que Lola salió cubierta por mucho más vérnix que Bruno y que salió súper despierta. Se me salía el amor por los poros y ella en nada me estaba mirando con sus ojitos de ratoncito. En seguida nos pusimos con el piel con piel y eso me hizo olvidarme del dolor de cuando me cosieron los puntos y demás, jeje.

Una vez en la habitación se enganchó ya al pecho... (pero el inicio de la lactancia con Lola me da para otro post entero, jejej, así que prometo contarlo con detenimiento otro día).

Esa misma tarde vino Bruno a conocerla al hospital y fue tan emocionante... Es increíble pasar a ser una familia de cuatro, increíble.

Sin duda, lo que peor llevé fue lo de tenerme que separar de él esas dos noches, aunque pasó el día siguiente y el siguiente con nosotros en el hospital, se me hizo muy duro por primera vez separarme de él por la noche. Todo hay que decirlo, que durmió en nuestra casa con mis padres y fue el niño más feliz del mundo porque adora a sus abuelos. Además también en el hospital estuvieron mis suegros, mis tías, mi hermano y mi cuñada, mi sobrino... y todos le dedicaron el 90% del tiempo a Bruno, lo que hizo que él estuviera encantado en todo momento. Fueron unos días súper felices para él (de hecho cuando nos dieron el alta no se quería ir a casa! jajaja).




Pero bueno, como Lola se acaba de despertar no me puedo alargar más, os prometo un post sobre el posparto y la lactancia lo antes posible (¡en cuanto me deje Lola! jajaj).

Antes de terminar me gustaría agradecer de todo corazón a todo el personal del Hospital Vithas Pardo de Aravaca el trato que nos dieron. A mi doctores José María Fernández Moya y Cristina Braña, por todo el seguimiento del embarazo y la atención en el parto y postparto, a Ainhoa, la matrona, que en ambos partos ha sido fundamental para que todo fuera sobre ruedas, y a todo el personal que nos hicieron sentir como en casa. Gracias por todo.

Vuelvo pronto!

 Alma





martes, 18 de diciembre de 2018

Welcome back Bruno! (Vuelta al cole y segundo curso en Kids&Us)


¡¡Ya estoy por aquí de nuevo!!
Me habéis escrito para preguntarme qué tal lleva Bruno la vuelta al cole y a las clases de Kids&Us y siento haber tardado tanto en contestar... han sido unos meses de locos!!


Comenzaré por el cole. La verdad es que estamos muy contentos ya que Bruno se ha adaptado muy bien a regresar a las clases. Creo que ya os conté que acude todos los días de 9.30 a 13.30 a una escuela Montessori que tenemos aquí muy cerquita. Empezó con 18 meses y ahora en febrero hará un año que acude. Como tampoco son muchas horas las que va, la adaptación en este segundo inicio de curso ha sido muy sencilla. Los primeros días tuvo un par de días más mimosos en los que le recogido antes pero después ha ido genial. Es cierto que en las dos primeras semanas notamos un cierto retroceso en la operación pañal (lo tenía controlado antes de empezar y al comenzar el cole los “accidentes” se multiplicaron) pero después lo ha vuelto a controlar de nuevo como un campeón y nos tiene muy impresionados. Lleva semanas sin tener ningún escape. 

Es verdad que tampoco le hemos puesto fácil la adaptación nosotros porque a finales de octubre y noviembre hemos tenido muchos viajes y el pobre se ha tenido que “readaptar” varias veces tras estar algunos días fuera con nosotros, pero vaya, que tras un primer día de más mimos, al segundo día de cole ya está feliz. Adora a sus compañeros de clase y a sus profes. Creo, de hecho, que la que peor lo llevo soy yo. Cuando estamos de viaje es cuando realmente puedo disfrutar de él sin complicaciones ni estar todo el rato pendiente del trabajo (vaya, salvo que el viaje sea de trabajo) y luego cuando tengo que volverme a separar de él por las mañanas lo paso fatal. Soy un poco moñas, ya lo sé, pero es que tenemos mamitis e hijitis a tope.

Respecto a Kids&Us, la verdad es que estamos encantados. Este año está ya en Linda y participa muchísimo. A las frases que ya había aprendido (Yes please, Thank you, Bye bye…) va añadiendo más palabras (hello, stop, quickly, slowly, up and down…) y nos sorprende un montón. Además, por ejemplo, en el viaje a Nueva York, hemos visto que si le saludan en inglés o le dicen bye bye, él contesta en inglés de forma natural, así que estamos muy muy contentos porque vemos que está interiorizando el aprendizaje. 



Todos sus compañeros de clase son nuevos respecto al año pasado y con eso Bruno está también muy feliz, sobre todo con una pareja de hermanitos que acuden, Nico y Oli, por los que se pasa preguntando toda la semana. Está siempre deseando verles. Su profesora también le gusta mucho y las nuevas canciones aún no nos las sabemos pero estamos en ello. Es verdad que echamos un poco de menos a Mousy pero Linda es muy genial y también le gusta mucho. Sobre todo se nota que el año pasado cogió muchísima confianza y disfruta aún más en las clases.

El gran cambio llegará en enero, ya que a partir de enero en Linda ya no van acompañados a clase por los padres sino que van solitos! Yo creo que Bruno está feliz, pero os iré contando qué tal se adapta a ese nuevo cambio también.

Ahora me despido, ¡por poco tiempo! Tengo pensado escribir un post sobre NYC con niños y otro sobre cómo estamos preparando la llegada de Lola con Bruno, pero me encantará que me planteéis en comentarios qué otros temas os interesan J

Besos a porrón,

Alma

jueves, 15 de noviembre de 2018

Volar embarazada

VIAJAR EN AVIÓN EMBARAZADA



Hola!

Hacía mucho que no escribía por aquí, pero me habéis hecho tantas preguntas sobre este tema que me he dado cuenta de que os debía un post.  Y es que veo que el tema de viajar en avión embarazada genera muchísimas dudas así que espero que os pueda ayudar mi experiencia.

Lo cierto es que en ambos embarazos, cuando vi las dos rayitas en el test, le dije a Lucas: “Muy bien, tengo que empezar a tomarme estos meses con más calma. Tendré que decir que no a más cosas y viajar menos”. Pero luego siempre me lío (digamos que sufro de cierta incapacidad para decir que no, y acabo haciendo mil millones de cosas más de las que esperaba, tanto de trabajo como de ocio como solidarias… vaya, en general, más cosas de todo jajaja). 

Total, que durante el embarazo de Bruno la verdad es que viaje bastante en avión... (estuve en París para una feria de repostería, en Londres grabando unos videos sobre bakeries y después con Lush…) pero fueron siempre viajes cortos y, lo cierto, es que la mayor parte de los viajes fueron en tren o coche y más cortos.

Pero con Lola, ¡ay con Lola! 

Lo que sucede es que este embarazo está siendo totalmente diferente al de Bruno. Por un lado, los tres primeros meses (y diría que casi hasta la semana 18-19) mi malestar estomacal fue tan brutal que no solo no engordé nada sino que adelgacé bastante esas semanas y de hecho hoy, último día de mi semana 29 de embarazo, sólo he engordado 4kg respecto a mi peso previo al embarazo. 

Como resultado me siento mucho más ligera que con Bruno, mucho mucho menos pesada. Esto ha ayudado a que mis niveles de energía hayan estado más elevados… Si a eso añadimos el hecho de que empecé a sentir pataditas de Lola muy muy pronto (mucho más pronto que con Bruno) pues también me ha ayudado a que esté más tranquila. Total, que como resultado he estado llevando un embarazo mucho más activo y, quizá por eso, no me lo he tomado todo con más calma (como me hubiera gustado y probablemente como debería haber hecho).

Así que en lo que llevo de embarazo de Lola he viajado muchísimo por trabajo (vale, algunas veces también por placer, jeje) y con varios vuelos largos (lo cual creo que ha sido lo que más revuelo ha causado en las redes sociales). 

En las últimas semanas (entre la 24 y la 29 de mi embarazo) he volado ida y vuelta a Qatar (7 horas cada vuelo), a México (12 horas), México – NY (4 horas) y NY – Madrid (6 horas). Aún me queda un vuelo a Granada en la semana 31 (eso si no sale alguno más…) y eso sin contar los que he hecho antes a París, Holanda...


Entonces ¿¿se puede volar embarazada?? 

Sí, se puede volar y NO perjudica al bebé ni a la mamá. 

Evidentemente. Si no, yo no volaría J

¿Cuál es la norma que hay que seguir?

En primer lugar, consultar con el ginecólogo (ya que evidentemente en casos de embarazos de alto riesgo o con complicaciones la cosa no es tan sencilla).

Después, todo depende de la semana en la que estés. Para mi gusto el mejor trimestre para viajar es el segundo y el principio del tercero porque es cuando mejor te encuentras. 

En el primero yo me mareaba bastante (incluso en el avión, ¡qué triste!) pero igualmente volar no supone ningún riesgo para el embarazo. 

Según avanza el tercer trimestre lo malo es que cada vez vas más incómoda por la tripa (salvo que tengas muuuucha pasta y puedas pagarte el billete en business, pero vaya, en mi caso no he podido en ninguno de los viajes jejeje)

¿Es igual para todas las compañías?

No. Las limitaciones de tiempo que pone cada aerolínea dependen al 100% de la aerolínea, pero lo habitual es que para embarazos sin complicaciones te dejen volar hasta la 36 (aunque a partir de determinada semana te piden un justificante del ginecólogo indicando las semanas y si te da el ok). 

En todo caso, hay aerolíneas que prohíben viajar a partir de la 28 y otras que dejan viajar hasta la fecha prevista de parto siempre que te haya visto tu ginecólogo 24 horas antes. Por eso, la clave es consultar con la aerolínea para saber todos los detalles. 

OJO: Si tienes mucha tripa, PIDE EL JUSTIFICANTE a tu ginecólogo aunque estés de menos semanas. Hay aerolíneas que, ante un embarazo muy evidente, pueden negarte el embarque si no llevas un justificante que aclare, al menos, la semana de la que estás.

Para embarazos múltiples la norma es diferente y de nuevo es importantísimo consultar con la aerolínea para saber la norma (de hecho, basta con buscar “embarazo iberia” o “embarazo air europa” o “embarazo ryanair”, etc… en google, para encontrar la normativa de la aerolínea concreta al respecto).

¿Qué cambia cuando vuelas embarazada?

La verdad es que en todos los vuelos me he sentido genial aunque he ido aprendiendo conforme iba viajando. 

Las claves para los vuelos largos (a partir de 3 horas incluso, diría yo), desde mi experiencia, son: 


  • Medias de compresión (a la ida a Qatar se me olvidaron y al llegar no me podía meter las zapatillas jeje)
  • Beber mucha mucha agua (hay que mantenerse hidratada y en el avión es brutal la deshidratación)
  • Si sufres de sequedad ocular, llevar colirio, ya que lo notarás muchísimo más que de normal (en mi caso lo sufrí muchísimo en el viaje a México, no podía ni abrir los ojos cuando estábamos llegando del picor que tenía). 
  • Pedir un cojín extra a la azafata para poder acomodar los riñones o llevar algún cojín adicional ya que lo más difícil es coger la postura. 
  • Llevar snacks si el vuelo es largo (ya sé que en los viajes intercontinentales dan comida pero MADRE MÍA qué hambre he pasado jejeje. Son menús no preparados para embarazadas hambrientas!!!) 
  • Levantarte cada hora y dar un buen paseo por el avión para estirar las piernas. (A esto añadiría: intentar evitar que tu hijio se duerma con su súper cabeza encima de tu pobre pierna porque entonces te dará una ciática que no veas… jajaja. Llegué a Qatar coja, pero es que durmió sobre mi pierna TODO el vuelo)

Además, tener en cuenta que los viajes cansan más que cuando no estabas embarazada (sobre todo si llevas a un enano de 2 años con pocas ganas de dormir como acompañante jajaja). 

En mi caso, por ejemplo, el viaje de avión más agotador fue, curiosamente, el que hicimos para ir a Disneyland, aunque fue muy cortito, pero se debe a que se juntó que tuvimos que caminar muchísimo por las dos terminales, además se retrasó el vuelo, tuve que cargar horas con Bruno para un lado y para otro, encima era con una aerolínea que no te da prioridad de embarque aunque vayas con un peque, estuvimos 40 minutos en el finger esperando… Total, que estuve baldada después, muy muy cansada. Tengo la teoría, de hecho, que lo que cansa no es el vuelo en sí, sino el aeropuerto.

Por el contrario diré, que tanto en la llegada a México como en la llegada a EEUU nos dejaron saltarnos la cola de inmigración al ver mi barriga, así que no todo son problemas. De hecho, si estás esperando una cola que crees que va a ser demasiado para tu aguante: DILO. Normalmente son muy comprensivos, pero no van fijándose en si estás embarazada o no. Pongo el ejemplo de NY. Aterrizamos y la cola de inmigración era como de 2 horas o más y hacía un calor brutal. Total, que finalmente cuando vi pasar a un señor del aeropuerto le consulté dónde podía sentarme (y le dije que estaba embarazada). Pues el hombre nos saltó toda la cola y nos puso al principio. Si no hubiera dicho nada, hubiéramos estado las dos horas allí. Así que no te cortes y pide ayuda, que no estamos enfermas, claro que no, pero sí que necesitamos que nos mimen un poco!!


Una nota IMPORTANTE:

Al viajar a México/EEUU contratamos el seguro de viaje habitual que solemos usar para luego enterarnos dos días antes de volar de que NO cubría NADA relacionado con el embarazo. Ni problemas de urgencia ni parto ni ná de ná. Estuve revisando otros tantos seguros y ninguno cubría nada del embarazo. Es más, llamé por teléfono para consultar a varias aseguradoras y todas me decían que “Todos los tratamientos relacioinados con el embarazo, incluido el parto o cualquier complicación no estaba cubierto”  (de hecho lo único que me tranquilizó fue que el seguro de salud que tengo en España cubría gastos médicos sin restricciones hasta 12000€ aunque luego me enteré de lo que podía costar cualquier hospitalización en EEUU y se me pusieron los pelos blancos, jejeje, pero ya estamos en Madrid sanos y salvos). 

Así que es muy importante que tengáis en cuenta que si el destino es fuera de Europa (que os cubriría la tarjeta de salud Europea) tenéis que tener en cuenta este tema del seguro y valorar bien con el ginecólogo la situación ya que arriesgarse a dar a luz en un país en el que no te cubre el seguro el parto puede ser muy muy problemático a nivel económico (y más si es EEUU conociendo los precios de sus hospitales). En mi caso el embarazo no es de riesgo ni había ningún indicio de que Lola fuera a querer salir antes de tiempo. Si tienes aunque sea la más mínima duda (o precedente), yo no me arriesgaría. 

Creo que no me dejo nada por tratar, pero si tenéis más dudas (o si conocéis un seguro que sí que cubra embarazadas jajaj) me encantaría que me las dejarais en comentarios J

Besos a porrón!


Alma