jueves, 15 de noviembre de 2018

Volar embarazada

VIAJAR EN AVIÓN EMBARAZADA



Hola!

Hacía mucho que no escribía por aquí, pero me habéis hecho tantas preguntas sobre este tema que me he dado cuenta de que os debía un post.  Y es que veo que el tema de viajar en avión embarazada genera muchísimas dudas así que espero que os pueda ayudar mi experiencia.

Lo cierto es que en ambos embarazos, cuando vi las dos rayitas en el test, le dije a Lucas: “Muy bien, tengo que empezar a tomarme estos meses con más calma. Tendré que decir que no a más cosas y viajar menos”. Pero luego siempre me lío (digamos que sufro de cierta incapacidad para decir que no, y acabo haciendo mil millones de cosas más de las que esperaba, tanto de trabajo como de ocio como solidarias… vaya, en general, más cosas de todo jajaja). 

Total, que durante el embarazo de Bruno la verdad es que viaje bastante en avión... (estuve en París para una feria de repostería, en Londres grabando unos videos sobre bakeries y después con Lush…) pero fueron siempre viajes cortos y, lo cierto, es que la mayor parte de los viajes fueron en tren o coche y más cortos.

Pero con Lola, ¡ay con Lola! 

Lo que sucede es que este embarazo está siendo totalmente diferente al de Bruno. Por un lado, los tres primeros meses (y diría que casi hasta la semana 18-19) mi malestar estomacal fue tan brutal que no solo no engordé nada sino que adelgacé bastante esas semanas y de hecho hoy, último día de mi semana 29 de embarazo, sólo he engordado 4kg respecto a mi peso previo al embarazo. 

Como resultado me siento mucho más ligera que con Bruno, mucho mucho menos pesada. Esto ha ayudado a que mis niveles de energía hayan estado más elevados… Si a eso añadimos el hecho de que empecé a sentir pataditas de Lola muy muy pronto (mucho más pronto que con Bruno) pues también me ha ayudado a que esté más tranquila. Total, que como resultado he estado llevando un embarazo mucho más activo y, quizá por eso, no me lo he tomado todo con más calma (como me hubiera gustado y probablemente como debería haber hecho).

Así que en lo que llevo de embarazo de Lola he viajado muchísimo por trabajo (vale, algunas veces también por placer, jeje) y con varios vuelos largos (lo cual creo que ha sido lo que más revuelo ha causado en las redes sociales). 

En las últimas semanas (entre la 24 y la 29 de mi embarazo) he volado ida y vuelta a Qatar (7 horas cada vuelo), a México (12 horas), México – NY (4 horas) y NY – Madrid (6 horas). Aún me queda un vuelo a Granada en la semana 31 (eso si no sale alguno más…) y eso sin contar los que he hecho antes a París, Holanda...


Entonces ¿¿se puede volar embarazada?? 

Sí, se puede volar y NO perjudica al bebé ni a la mamá. 

Evidentemente. Si no, yo no volaría J

¿Cuál es la norma que hay que seguir?

En primer lugar, consultar con el ginecólogo (ya que evidentemente en casos de embarazos de alto riesgo o con complicaciones la cosa no es tan sencilla).

Después, todo depende de la semana en la que estés. Para mi gusto el mejor trimestre para viajar es el segundo y el principio del tercero porque es cuando mejor te encuentras. 

En el primero yo me mareaba bastante (incluso en el avión, ¡qué triste!) pero igualmente volar no supone ningún riesgo para el embarazo. 

Según avanza el tercer trimestre lo malo es que cada vez vas más incómoda por la tripa (salvo que tengas muuuucha pasta y puedas pagarte el billete en business, pero vaya, en mi caso no he podido en ninguno de los viajes jejeje)

¿Es igual para todas las compañías?

No. Las limitaciones de tiempo que pone cada aerolínea dependen al 100% de la aerolínea, pero lo habitual es que para embarazos sin complicaciones te dejen volar hasta la 36 (aunque a partir de determinada semana te piden un justificante del ginecólogo indicando las semanas y si te da el ok). 

En todo caso, hay aerolíneas que prohíben viajar a partir de la 28 y otras que dejan viajar hasta la fecha prevista de parto siempre que te haya visto tu ginecólogo 24 horas antes. Por eso, la clave es consultar con la aerolínea para saber todos los detalles. 

OJO: Si tienes mucha tripa, PIDE EL JUSTIFICANTE a tu ginecólogo aunque estés de menos semanas. Hay aerolíneas que, ante un embarazo muy evidente, pueden negarte el embarque si no llevas un justificante que aclare, al menos, la semana de la que estás.

Para embarazos múltiples la norma es diferente y de nuevo es importantísimo consultar con la aerolínea para saber la norma (de hecho, basta con buscar “embarazo iberia” o “embarazo air europa” o “embarazo ryanair”, etc… en google, para encontrar la normativa de la aerolínea concreta al respecto).

¿Qué cambia cuando vuelas embarazada?

La verdad es que en todos los vuelos me he sentido genial aunque he ido aprendiendo conforme iba viajando. 

Las claves para los vuelos largos (a partir de 3 horas incluso, diría yo), desde mi experiencia, son: 


  • Medias de compresión (a la ida a Qatar se me olvidaron y al llegar no me podía meter las zapatillas jeje)
  • Beber mucha mucha agua (hay que mantenerse hidratada y en el avión es brutal la deshidratación)
  • Si sufres de sequedad ocular, llevar colirio, ya que lo notarás muchísimo más que de normal (en mi caso lo sufrí muchísimo en el viaje a México, no podía ni abrir los ojos cuando estábamos llegando del picor que tenía). 
  • Pedir un cojín extra a la azafata para poder acomodar los riñones o llevar algún cojín adicional ya que lo más difícil es coger la postura. 
  • Llevar snacks si el vuelo es largo (ya sé que en los viajes intercontinentales dan comida pero MADRE MÍA qué hambre he pasado jejeje. Son menús no preparados para embarazadas hambrientas!!!) 
  • Levantarte cada hora y dar un buen paseo por el avión para estirar las piernas. (A esto añadiría: intentar evitar que tu hijio se duerma con su súper cabeza encima de tu pobre pierna porque entonces te dará una ciática que no veas… jajaja. Llegué a Qatar coja, pero es que durmió sobre mi pierna TODO el vuelo)

Además, tener en cuenta que los viajes cansan más que cuando no estabas embarazada (sobre todo si llevas a un enano de 2 años con pocas ganas de dormir como acompañante jajaja). 

En mi caso, por ejemplo, el viaje de avión más agotador fue, curiosamente, el que hicimos para ir a Disneyland, aunque fue muy cortito, pero se debe a que se juntó que tuvimos que caminar muchísimo por las dos terminales, además se retrasó el vuelo, tuve que cargar horas con Bruno para un lado y para otro, encima era con una aerolínea que no te da prioridad de embarque aunque vayas con un peque, estuvimos 40 minutos en el finger esperando… Total, que estuve baldada después, muy muy cansada. Tengo la teoría, de hecho, que lo que cansa no es el vuelo en sí, sino el aeropuerto.

Por el contrario diré, que tanto en la llegada a México como en la llegada a EEUU nos dejaron saltarnos la cola de inmigración al ver mi barriga, así que no todo son problemas. De hecho, si estás esperando una cola que crees que va a ser demasiado para tu aguante: DILO. Normalmente son muy comprensivos, pero no van fijándose en si estás embarazada o no. Pongo el ejemplo de NY. Aterrizamos y la cola de inmigración era como de 2 horas o más y hacía un calor brutal. Total, que finalmente cuando vi pasar a un señor del aeropuerto le consulté dónde podía sentarme (y le dije que estaba embarazada). Pues el hombre nos saltó toda la cola y nos puso al principio. Si no hubiera dicho nada, hubiéramos estado las dos horas allí. Así que no te cortes y pide ayuda, que no estamos enfermas, claro que no, pero sí que necesitamos que nos mimen un poco!!


Una nota IMPORTANTE:

Al viajar a México/EEUU contratamos el seguro de viaje habitual que solemos usar para luego enterarnos dos días antes de volar de que NO cubría NADA relacionado con el embarazo. Ni problemas de urgencia ni parto ni ná de ná. Estuve revisando otros tantos seguros y ninguno cubría nada del embarazo. Es más, llamé por teléfono para consultar a varias aseguradoras y todas me decían que “Todos los tratamientos relacioinados con el embarazo, incluido el parto o cualquier complicación no estaba cubierto”  (de hecho lo único que me tranquilizó fue que el seguro de salud que tengo en España cubría gastos médicos sin restricciones hasta 12000€ aunque luego me enteré de lo que podía costar cualquier hospitalización en EEUU y se me pusieron los pelos blancos, jejeje, pero ya estamos en Madrid sanos y salvos). 

Así que es muy importante que tengáis en cuenta que si el destino es fuera de Europa (que os cubriría la tarjeta de salud Europea) tenéis que tener en cuenta este tema del seguro y valorar bien con el ginecólogo la situación ya que arriesgarse a dar a luz en un país en el que no te cubre el seguro el parto puede ser muy muy problemático a nivel económico (y más si es EEUU conociendo los precios de sus hospitales). En mi caso el embarazo no es de riesgo ni había ningún indicio de que Lola fuera a querer salir antes de tiempo. Si tienes aunque sea la más mínima duda (o precedente), yo no me arriesgaría. 

Creo que no me dejo nada por tratar, pero si tenéis más dudas (o si conocéis un seguro que sí que cubra embarazadas jajaj) me encantaría que me las dejarais en comentarios J

Besos a porrón!


Alma

3 comentarios:

  1. Alma, me apunto todo lo que comentas del blog.
    Aprovecho para preguntarte, ya que siempre habéis viajado mucho con Bruno, sabes si para Nueva York, Estados Unidos, se necesita alguna documentación especial a parte del ESTA?
    Gracias,
    Anna

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  2. Holaaaa, acabo de descubrir esta web, la verdad es que tienes unos post muy trabajados, enhorabuena por el trabajo, muy interesante el artículo :)

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